¿Está cara la bolsa americana?

Perspectivas de la bolsa americana

La bolsa americana en auge

Al analizar las bolsas americanas y compararlas con las europeas, está claro que los índices europeos están más baratos. Y esta diferencia continúa ampliándose.

Pero atendiendo a la campaña de resultados, y obviando la mediática caída de Netflix, la bolsa norteamericana está tornándose favorable y provocando positivas sorpresas que superan la media histórica. A pesar de ello, hay que tener en cuenta todas las noticias negativas relacionadas con el Brexit o la guerra comercial.

Cuando se invierte en bolsa se está comprando una empresa, la cual estará afectada por el entorno macroeconómico. En estos últimos años, los inversores partían con la premisa de que la bolsa americana era cara y, en cambio, la europea barata. Por lo tanto, aquellas personas que no hayan realizado inversiones en este período habrán perdido una gran oportunidad de obtener en sus carteras de inversión una gran rentabilidad, sobre todo en las bolsas europeas.

Entre las ventajas que se pueden destacar de la bolsa hay que hablar de la cantidad de estrategias y herramientas que permiten a los inversores protegerse de las caídas y de la liquidez. Siendo radical, se puede decir que incluso estando en una burbuja es posible invertir aplicando una serie de planes de contingencia —a pesar de que es difícil pensar que la bolsa estadounidense pueda encontrarse en este estado—. Aun así, no cabe la posibilidad de hacerlo en los activos menos líquidos, tales como puede ser el Bitcoin o los inmuebles.

De hecho, se puede no estar a salvo en la bolsa si se lleva a cabo solo una acción, ya que se puede abrir con mucho hueco o, como pasó con el Banco Popular, se puede suspender.

Las perspectivas para la bolsa norteamericana deben ser tan positivas como cautas. Los programas de estímulo económico (QE o Quantitative Easing) beneficiaron a la renta variable. El desmantelamiento es posible que tenga el efecto contrario, lo que no supone que los gestores prevean un deterioro de las actividades económicas, sino todo lo contrario. Están convencidos de que el PIB del primer trimestre puso los primeros cimientos para la recuperación de la economía estadounidense a lo largo de este año.

Por citar algunos de los riesgos principales que pueden afectar a estas previsiones, hay que hablar de errores en la política monetaria por parte de la Reserva Federal o del recrudecimiento de la guerra comercial entre China y Estados Unidos. Esta puede derivar en una caída del PIB mundial.

Lo ideal es buscar marcas sólidas con bajo apalancamiento, ventajas competitivas, altas barreras de entrada y estables flujos de caja.

Compañías como Google, Apple, Microsoft o MasterCard, entre otras, son predecibles. Por regla general tienen una baja volatilidad, lo que hace entender a los inversores que ofrecen protección. En cambio, los bancos están dentro de un sector altamente competitivo en el que apenas hay oportunidades.

Los índices de las entidades financieras están demostrando el peor comportamiento relativo de la última década frente a las empresas tecnológicas. De hecho, la composición sectorial de los índices es la que determina un buen o mal comportamiento en un determinado estilo de inversión.

Por otro lado, hay que destacar que los gestores casi no suelen reservar posiciones en liquidez, lo que no resulta justo para los inversores. Si los clientes asignan activos dentro de su cartera y establecen lo que pretenden invertir en cada mercado, es posible encontrar que la suma de liquidez de los productos origina un posicionamiento en efectivo mayor de lo esperado. El indicador por el que ha destacado el producto y que permite valorar la gestión que se ha realizado se denomina Sharpe, y su valor desde 2014 es de 0,75.

¿Hay una infravaloración de la bolsa americana?

Lo cierto es que Estados Unidos cotiza próxima a los máximos, mientras su economía sigue siendo una incertidumbre. Por ello, es aconsejable tener reservado un espacio en la cartera para Wall Street.

Es constante y habitual el debate entre los inversores acerca de qué hacer con los fondos de la bolsa americana desde 2009 (lo que corresponde al ciclo más alcista de la historia en Wall Street). La pregunta es muy clara: ¿hasta cuándo se mantendrá el potencial de este mercado?

Existen dudas sobre la primera economía mundial alentadas por señales muy nítidas, como que se exige una mayor rentabilidad por la deuda a corto plazo, y no a largo. Esto está considerado como los primeros compases de una recesión en ciernes durante los próximos doce meses.

Con este horizonte, varios expertos tienen la confianza de que es interesante mantener una parte de la cartera en los fondos de este activo por varias razones. En principio, porque es un mercado defensivo y es una brújula en la que el resto de mercados se miran. Dicho de otro modo, si Estados Unidos es alcista, el resto de bolsas se ven arrastradas, pero si cae, también.

Se puede decir que las acciones americanas representan aproximadamente el 50 % de la capitalización de las bolsas del planeta. No se debe olvidar que Estados Unidos es una potencia líder en innovación y que tiene el mejor de los climas para hacer negocios, junto a un perfil demográfico extraordinario y un gobierno en pro de la desregulación, que resulta muy positivo para realizar negocios.

En definitiva, los especialistas dicen que, aunque la ralentización de la economía estadounidense es evidente, sigue en buena forma y mantiene la tasa de desempleo en mínimos históricos. Esto quiere decir que, a pesar de que el ciclo económico actual esté en una fase muy madura, es posible que se alargue un poco más, por lo que es clave que los consumidores muestren confianza.

¿Posibles elecciones?

Uno de los factores que pueden dar apoyo al ciclo es la proximidad de unas nuevas elecciones presidenciales. Debido a los diversos procesos y el impeachment contra el presidente Trump, el ciclo económico podría sufrir una alteración y podrían no aprobarse las medidas necesarias para acelerar el crecimiento económico que permitiría a Donald Trump llegar a elecciones en noviembre de 2020 con una economía mejorada.

No se puede dejar de lado el importante papel de la Reserva Federal a este respecto. Un proverbio estadounidense advierte que los ciclos económicos no mueren de viejos, sino que los bancos centrales los matan. Aunque esto no parece que vaya a ser así por un giro de la política monetaria, que es un poco más laxa y que permite, de este modo, combatir el debilitamiento del crecimiento, las incertidumbres por la guerra comercial y la persistente baja inflación.

Concretamente durante el mes de julio, se recortaron los tipos de interés en un 0,25 % y hasta 2020 se esperan otros tres recortes más. Hasta ahora, nunca se ha vivido en Estados Unidos una recesión con las condiciones de crédito conformista. Por otro lado, una crisis se produce en el instante en el que se endurece el acceso al crédito, que tiene como consecuencia que una reducción en los costes y el gasto por parte de los consumidores y las compañías.

A pesar de todo esto, las dudas sobre el atractivo que puede tener la bolsa americana, tras tantos años al alza, son lógicas, aunque los expertos son muy optimistas. Siguen viendo potencial de subidas porque las perspectivas de resultados lo son, ya que se tienen expectativas de incremento de beneficios en torno a un 4 % a pesar del impacto negativo que está provocando la guerra comercial.

Todavía se pueden encontrar grandes oportunidades a buenos precios y la bolsa puede seguir subiendo, aunque esté muy cerca de los máximos. Por lo tanto, debido a los factores macroeconómicos que le dan soporte y gracias a la política monetaria flexible, el mercado alcista puede proseguir.

Precios de la bolsa, ¿está cara Wall Street?

Cuando los inversores afirman que Wall Street está cara, se están olvidando de que su evolución está directamente relacionada con la composición de sus índices y una fuerte presencia de compañías en expansión y crecimiento, como son los gigantes tecnológicos.

La bolsa estadounidense está caracterizada por ser menos cíclica que la europea, la china o la de mercados emergentes, lo que ha de tenerse en cuenta a la hora de hablar de los precios de la bolsa y valorar su atractivo.

¿Cuáles son los factores que pueden contribuir a la continuidad del desempeño en este mercado? Para responder a esta pregunta habría que hablar de la política expansiva de la FED, de los acuerdos entre China y Estados Unidos para cerrar la guerra comercial (aunque se produzca una paz parcial) y, por supuesto, del trasvase de dinero de bolsa de otros mercados al americano, tal y como sucedió con el anuncio del Fondo Soberano de Noruega, que tiene ahora el foco de sus inversiones en Wall Street y no en Europa.

Si los beneficios empresariales y los datos económicos son positivos, el mercado estadounidense seguirá al alza. De todas formas, no se puede olvidar la importancia que tiene el consumo en este punto y que, si se echa un vistazo a la historia, es el indicador más preciso de cómo marcha la economía americana.

En cambio, si se deterioran los datos macroeconómicos, se pueden poner en riesgo las plusvalías. Sobre todo si bajan del 1 %, aunque a día de hoy esto no es probable.

Por todo esto, no se puede hablar de infravaloración de la bolsa americana. Los expertos apuntan que una cartera diversificada es lo ideal y que, en ella, la bolsa americana debe estar presente si el perfil de riesgo de los inversores lo admite. Se pueden obtener fondos puros de renta variable americanos, fondos temáticos o sectoriales con una presencia importante de acciones de compañías americanas.

Aquellas personas que no confían en esto y que han tomado la decisión de apostar por otros mercados pueden constatar que esa decisión ha sido un verdadero error. Las perspectivas de la innovación empresarial son positivas si se tiene en cuenta que los mercados de capitales proveen de un sólido apoyo financiero a las compañías que necesitan financiación en sus negocios.

No obstante, es posible que haya llegado el momento para las compañías que cotizan por debajo de su valor intrínseco, tras años con un comportamiento peor que aquellas con grandes perspectivas de beneficios que cotizan con PER más altas.

Si los estímulos de Washington evitan una recesión, las áreas de mayor riesgo subirán más que el resto. Por otro lado, si se entra en un período bajista, las acciones que cotizan por debajo de su valor pueden hacerlo mejor, si se tiene en cuenta que las de crecimiento han tenido tanta demanda que lo mejor que se puede hacer con ellas es venderlas.

¿Qué evitar en la bolsa estadounidense?

Actualmente hay menos oportunidades en los sectores de Wall Street que reparten altos beneficios y son más defensivos, ya que se han beneficiado de grandes entradas de capital por miedo a la recesión. La selección de los activos debe hacerse con un marcado perfil de crecimiento y, sobre todo, con vistas a plazos largos.

Otras recomendaciones giran en torno a combinar apuestas largas y cortas para poder extraer beneficios de las subidas, minimizando las pérdidas. Esto quiere decir que si una cartera cae un 50 %, debe recuperar un 100 % para estar en el mismo punto.

Otras gestoras indican que la oportunidad está en la búsqueda de empresas infravaloradas y que tengan un potencial de revalorización importante, construyendo así una cartera concentrada.

Los mercados están pendientes de una recesión en ciernes, lo que junto al impeachment contra el presidente Trump y la guerra comercial puede alterar la cotización de la bolsa americana.

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