La importancia de la Ley de Say en la economía

Para llegar a algo que hoy nos parece tan obvio como es el principio de que la oferta crea su propia demanda, formulado por Keynes en 1936, alguien en 1802  tuvo que expresar lo que hoy se conoce como la Ley de Say. Se basa en la sencilla frase “los productos son pagados con productos”. Una de las limitaciones de esta frase es que no puede haber ni sobreproducción ni desempleo.  Fue el economista francés Jean Baptiste Say en su Tratado de economía política publicado en 1802.

Importancia de la teoría de Say en su contexto histórico

La teoría de Say se convirtió en un pilar de la economía clásica e incluso llegó a adquirir más importancia en la economía neoclásica.

Tal vez se conozca más como «la ley de los mercados». Esta teoría propone un modelo en el que el dinero se mantiene en una circulación constante, los productos siempre se venden porque siempre existe una demanda y, por tanto, son solo los precios los que cambian. El bienestar y el progreso se harán estimulando la producción y no el consumo como se creía anteriormente.

Su principio establece que cuando un bien es producido, el empresario o productor quiere inmediatamente venderlo y así obtener dinero para comprar otros bienes. De esta forma el productor es automáticamente demandante, y así sucesivamente. Incluso la propia producción de un bien implica ya una demanda de otros bienes que intervienen en su fabricación. Al generar beneficios que le sirven al productor para adquirir otros bienes, este no está interesado en detener la circulación de dinero. La mejor expresión de su teoría se encuentra en las siguientes palabras: «Un producto terminado ofrece, desde ese preciso instante, un mercado a otros productos por todo el monto de su valor».

James Mill se manifestaba años después, en 1808, en la misma línea, expresando que «La totalidad del producto anual del país es empleado en hacer compras». De esta forma concluía que, por grande que fuera la producción de un país, este siempre crearía un mercado para ella.

Desde esta perspectiva en que es la producción la que crea una demanda agregada, las medidas enfocadas a activar la economía no deberían dirigirse a incentivar el consumo, sino a incrementar la producción.

Trascendencia histórica de la Ley de Say

La teoría de Say supuso el primer amago de acercamiento al problema del equilibrio general de la economía. Del mismo modo, es la precursora del desarrollo de las teorías clásicas del valor de Adam Smith o Karl Marx, y ha seguido manteniendo su influencia hasta nuestros días. La moderna escuela macroeconómica de la economía de la oferta, que puso en práctica sus principios con la administración Reagan, se fundamenta en el principio de Say, promoviendo el incremento de la demanda agregada a través de medidas que beneficien e incentiven la producción.

La Ley de Say establece principios vigentes en las decisiones macroeconómicas mundiales y sigue siendo un factor de peso en la política económica.

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