Tendencias en inversión sostenible

Si busca nuevas opciones para sacar el mayor provecho posible de su patrimonio, la inversión sostenible puede convertirse en una de tus mejores herramientas para rentabilizar tu dinero. ¿Quiere conocer en qué consisten las tendencias de inversión en carteras sostenibles?

En los últimos años, la tendencia en inversión sostenible ya ha dejado de ser un objetivo para convertirse en una realidad. Aunque cada una de estas carteras tiene un desarrollo diferente en cada país, este tipo de inversión es cada vez más demandada por su solidez y rentabilidad.

¿Qué buscamos en la inversión sostenible?

La rentabilidad financiera y un impacto positivo a nivel social y ambiental son los dos objetivos básicos de los inversores que buscan colocar parte de su patrimonio en el ámbito de las finanzas sostenibles.

Entre las diversas tendencias en inversiones sostenibles que llaman la atención a los inversores, cabe destacar las que hacen incidencia directa en el cambio climático y las industrias bajas en residuos.

Es importante señalar que los objetivos de desarrollo sostenible tienen una importante repercusión en los últimos 4 años y, de hecho, muchos propietarios de activos de inversión han cambiado sus carteras con el objetivo de buscar acciones acordes al mantenimiento y la sostenibilidad del entorno.

Los compromisos alcanzados por la Union europea incluyen la reducción para 2030 de las emisiones de gases de efecto invernadero en un mínimo de 40%, respecto a niveles de 1990, y aumentar el consumo final de energía a partir de energías renovables hasta una cuota de al menos un 32%, frente a los niveles actuales de alrededor del 17%.

Carteras sostenibles

Una de las grandes ventajas de optar por carteras de inversión sostenible es que este concepto puede aplicarse a la mayoría de acciones. Por lo tanto, los posibles inversores seleccionan activos teniendo en cuenta los sectores de su actividad.

A esto, hay que añadir otro aspecto muy positivo: la estabilidad de las inversiones sostenibles, cuyos valores no tienen la tendencia de fluctuar entre los ciclos económicos habituales. Por lo tanto, su filosofía puede mantenerse a largo plazo, aunque siempre habrá que tener en cuenta que las carteras deberán adaptarse en la fase de madurez.

La gestión responsable ya no se limita a la exclusión obvia de compañías que vulneren la normativa internacional o los derechos fundamentales. El foco se ha ampliado a aspectos sociales como la igualdad, las condiciones laborales a lo largo de toda la cadena de producción o a características corporativas como la composición del consejo de administración, la independencia de sus miembros y la representación efectiva de los accionistas.

De todos modos, es necesario subrayar que las inversiones en carteras sostenibles permiten su adecuación en momento y acciones, sin tener que temer en ningún caso por cambiar el objetivo final. Esto es posible gracias a que se puede recurrir a instrumentos de inversión convencionales cuando los sostenibles no están disponibles, y considerarlos solamente como una periferia de la inversión central.

Finalmente hay que tener en cuenta que este tipo de inversiones también deben seguir criterios de calidad, sobre todo si se opta por productos de renta variable. Tener en cuenta todos estos aspectos nos garantiza que la rentabilidad de estos productos de inversión sostenible será consecuente con las inversiones tradicionales a largo plazo que podemos hacer con las carteras habituales.

Optar por una inversión sostenible no tiene por qué perjudicar nuestra cartera económica y, en cambio, puede ofrecernos el aspecto positivo de colaborar en el mantenimiento de nuestro entorno.

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