La moda de invertir en grafeno

El grafeno es un material que se ha considerado muy prometedor desde hace unos años. Se especula con sus cientos de aplicaciones y con que causará una auténtica revolución, y no pocos inversores ya lo están apoyando. De hecho es una moda muy extendida, casi una de las megatendencias del momento. Sin embargo, hay que conocer este derivado del grafito a fondo para plantear una correcta estrategia de inversión.

¿Qué es el grafeno?

Curiosamente este material se conoce desde los años 30 del siglo XX, momento en el que su estructura es descrita. Sin embargo se le prestó poca atención hasta hace relativamente poco, al considerarlo un material termodinámicamente inestable. Esto quiere decir que las fluctuaciones térmicas destruían los cristales que componen el material, de ahí su escasa estabilidad. En 1994 Andréy Gueim y Konstantín Novosiólov lograron aislar este material a temperatura ambiente sin causar inestabilidad alguna.

Así, este derivado del grafito es una sustancia hecha de carbono puro, cuyos átomos se organizan en una estructura hexagonal y que cuenta con unas propiedades mecánicas, térmicas, ópticas y eléctricas fuera de serie. En resumidas cuentas, es más duro que el diamante, doscientas veces más resistente que el acero, soporta altas presiones sin deformarse, es ligero y puede doblarse sin romperse.

Una demostración de sus capacidades es la que expusieron Gueim y Novosiólov para ganar el Premio Nobel de Física en 2010. Una hamaca fabricada en grafeno, de un metro cuadrado y un átomo de espesor lograría soportar un gato de cuatro kilos sin romperse. La hamaca pesaría sin el felino exactamente lo mismo que uno de sus bigotes: un miligramo.

Una de las grandes inversiones innovadoras

Con estas propiedades es normal que un material se ponga de moda entre los inversores. Sus aplicaciones, en casi cualquier área de la ingeniería, serían una revolución. Además, también cuenta con aplicaciones en medicina, en energías renovables, en la fabricación de baterías duraderas para telefonía móvil, y ya hay empresas dedicándose por entero a la cadena de producción de este material.

El grafeno es un muy buen conductor del calor, por lo que puede ser utilizado en microelectrónica como por ejemplo hacer que la iluminación LED sea más eficiente, o para aplicaciones mas grandes o láminas térmicas para dispositivos móviles. Es 200 veces más resistente que el acero, pero mucho más ligero. Además es un excelente conductor de la electricidad.

Sin embargo, hay que mantener ciertas precauciones con estas empresas, ya que su comportamiento en bolsa puede ser muy volátil. El potencial es enorme y nacen fulgurantemente con unas rentabilidades descomunales, pero con el tiempo pueden no consolidarse y desaparecer tan rápido como surgieron. Así que la inversión en empresas que se dediquen al grafeno podría considerarse como un riesgo no apto para todos los bolsillos y perfiles de inversor.

Un material prometedor

El grafeno es una de las inversiones innovadoras más populares hoy en día, pero esta no está exenta de riesgos. Si eres un inversor conservador, quizás las empresas relacionadas con este material no te interesen; pero tal vez escondan grandes beneficios en el futuro.

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